Controla las grasas:
Diversos estudios científicos evidencian la relación entre un contenido excesivo de grasa en la alimentación con el aumento de la incidencia y la mortalidad del cáncer de mama, colon, recto y próstata (también parece asociado con los tumores de ovario, endometrio y páncreas).

Es posible que haya varios factores a considerar en el concepto "grasa de la dieta", como el porcentaje de calorías que se ingieren a partir de la grasa, los gramos de grasa consumidos a diario, el tipo de grasa, el tiempo que hace que se ingiere una dieta rica en grasa, etc.
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En cualquier caso, habría que disminuir el consumo de carne roja y de grasas animales, sustituyéndolos por carne magra, pescado, pollo sin piel, aceite de oliva y lácteos desnatados. 
Fíjate en la báscula:
Los hombres con un sobrepeso del 40 porciento tienen un 35 por ciento más de probabilidades de padecer cáncer, sobre todo de colon y recto. Las mujeres con un 40 por ciento de sobrepeso tienen un 160 por ciento más de probabilidad de tener cáncer, especialmente de vesícula biliar, de mama, cuello uterino, endometrio y ovario.
Cocido o al vapor:
Al cocinar, son preferibles los hervidos, asados, cocidos y al vapor, mucho mejor que los fritos. Elimina toda la grasa visible dela carne y la piel del pollo. Si fríes, utiliza aceite de oliva o cualquier otro poli insaturado, antes que mantequilla o manteca. Las verduras tómalas crudas o poco cocidas, y aliña las ensaladas con zumo de limón o aderezos con poca grasa.
En la barbacoa, no chamusques:
Come solo ocasionalmente carne hecha a la barbacoa, así como alimentos curados o ahumados. Las dietas compuestas por alimentos que en su cocción se chamuscan, probablemente aumentan el riesgo de cáncer de estómago, y cuando se hacen en barbacoas o muy fritos se asocian con un aumento de riesgo de cáncer color-rectal. Este tipo de cocción produce aminas aromáticas que pueden ser carcinogénicas. Respecto a los alimentos ahumados, pueden contener hidrocarburos poli-cíclicos aromáticos, también carcinogénicos.
Y no te quedes parado:
Existe la evidencia clara de que efectuar una actividad física moderada de forma continuada puede contribuir aprevenir el cáncer de colon, además de ayudar a evitar el sobrepeso y la obesidad. La actividad física que se recomienda consiste encaminar a paso ligero (6 km/h) una hora por día, tres veces por semana o más, o algún tipo de ejercicio similar. Recuerda que es conveniente consultar con un especialista o realizar la actividad en un centro apropiado.